sábado, 8 de enero de 2011


minuto.


Descubrí -es que esta semana todo se trata sobre descubrir- que aunque un momento sea efímero, tenemos que vivirlo como si fuese eterno. No sabemos qué puede pasar mañana y muchas veces eso influye en que nos volvamos tan frívolos y calculadores. Calculando -y no viviendo- todo a cada momento, todo tiene que salir perfecto, siempre. Podría dejarme arrastrar por la corriente y caer en la tentadora rutina, en la opción más simple: lo cotidiano. ¿Quién dice? ¿Te imaginabas donde estás ahora? ¿Te creías capaz de todo lo que lograste -o todo lo que destruiste-? ¿Fuistevos todo este tiempo? ¿No paraste y pensaste que quienes querías lejos hoy son los que más cerca están? ¿Y los que estaban cerca y hoy los queres lejos? Dejarse llevar suena raro... suena a "no hacer nada". Para los demás, no para mí. Dejarse llevar es abrir más opciones a eso que llamamos costumbre. El tiempo siempre va a pasar, nunca vamos a poder congelar un momento... si no es en una foto. Todo algún día va a serpasado. Y el futuro va a ser presente. Sin embargo es cuestión de seguir viviendo, a cada minuto.

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